Ir al contenido
Envíos y devolucionesES / EUR
¡Oferta!

Pendientes charros dos botones plata cristales color

El precio original era: 79,50 €.El precio actual es: 31,80 €.

24 personas están viendo este producto ahora

SKU: S1165 Categoría:

Envíos y devoluciones

Envíos y devoluciones

Leer envíos y devoluciones →Iconos de servicios de pago

Descripción

Cuando la filigrana charra se duplica… y todo cobra más sentido Dos piezas, una sola mirada Hay joyas que no se conforman con ser discretas. Tampoco necesitan exagerar. Estos pendientes de dos botones charros juegan en ese punto exacto donde todo encaja. El botón superior, de 9 mm, se apoya con suavidad. El inferior, de 17 mm, cae con presencia. Y entre los dos, ocurre algo: equilibrio. No es solo diseño. Tiene algo más. El color como hilo conductor Blanco, negro, azul, rojo, verde, rosa, morado o verde olivina. Cada cristal engarzado transforma la pieza. La hace más tuya. Más de ese momento concreto. Hay días en los que eliges sin pensar. Y aciertas igual. Porque el color aquí no adorna. Acompaña. Salamanca en cada forma, en cada detalle La filigrana charra no es solo una técnica. Es parte de una forma de vivir la joyería. Estos pendientes recogen esa esencia de la joyería salmantina y la llevan un paso más allá, jugando con dos alturas, dos botones, dos formas de mirar la misma tradición. Cada pieza está terminada a mano. Con paciencia. Con respeto por lo que viene de atrás. Porque hay cosas que no han cambiado con el tiempo… y por eso siguen teniendo sentido. Movimiento, presencia y comodidad El cierre de presión asegura que todo se mantenga en su sitio. El conjunto tiene movimiento, pero no pesa. Se adapta al ritmo del día sin esfuerzo. No es una joya para ocasiones contadas. Es para cuando decides llevar algo que dice más de lo habitual. Una forma diferente de sentir lo de siempre Estos pendientes no reinterpretan la tradición. La continúan. Y cuando los llevas, no solo ves dos botones charros. Ves cómo encajan contigo. Puedes combinarlos con anillo, gargantilla o pulsera a juego. O dejarlos solos. Porque pueden hacerlo.